Ya pasaron casi 3 años del comienzo de la pandemia por coronavirus. Tenemos, ahora, cierta distancia gracias al tiempo transcurrido; sirve para mirar en retrospectiva y ver cómo ese encierro primero, afectó la vida de nosotros: “los habitantes del siglo 21”, como dice el magister Rubén Zamboni. En diálogo con itMisiones, este profesor jubilado y realizador audiovisual, reflexionó sobre los comienzos del lockdown y cómo, desde su punto de vista, fue inspiración para escribir una historia entre el Bérgamo del 2019 y el Imperio Romano del 105 d.C.
Escribir, de paso
“En el marco del aislamiento, que todos hemos tenido, nos encontramos en situaciones pasivas, como estar sentado frente a la compu y eso nos dio mas tiempo para escribir. No se podía hacer otra cosa, no había actividad laboral”, recordó Zamboni refiriéndose a su hábito de escribir. Si bien, no se define a sí mismo como un escritor, dijo: “creo que la cercanía de tener en mi familia a Olga, mi hermana mayor, y el antecedente de un abuelo escritor, eso hizo que siempre me agradara escribir y me llevó a que eligiera Comunicación Social como carrera universitaria. Nunca dejé de escribir. Lo que pasa es que, por otras razones, había más prioridades que ponerme a producir. Pero siempre fui escribiendo de paso, crónicas, cuentos, sin mayor énfasis o pulido en estos trabajos“.
A su vez, nuestro entrevistado, añadió: “y ahora la etapa de la jubilación, uno tiene más tiempos libres, y quiero utilizarlos para lo que me agrada, escribir, cuentos, guiones. Matizar. La cuestión es que este tipo de trabajo me haga sentir ben, que yo goce haciéndolo. Después si se publica o sale en un concurso es otra instancia, lo importantes que uno lo vea personalmente como una pequeña obrita que realiza y lo comparte con familiares, amigos. Es la manera de hacer las pequeñas producciones literarias“.
Inspiración en la realidad
Con el mundo en el que vivimos, con la sociedad que habitamos y creamos ¿se necesita otra fuente de inspiración? Tomar aspectos del cotidiano e incorporarlos en un relato con una punta de cuchara de ficción, ya es suficiente para tener una buena historia entre teclas. Rubén Zamboni trabajó sobre la línea de la realidad y le dio ciertos girones de ficción para crear un relato que compara dos momentos en la historia. Espejados entre sí, pero con un punto en común. “La pandemia me motivó y me llevó a profundizar una investigación en torno a las pandemias en otras épocas. Situándonos en la península itálica y a través de los siglos ver cómo se viven las características de estas enfermedades atravesadas por el tiempo. En esa especie de relato cronicado, uno puede ver los rasgos de cómo fue el tratamiento de la pandemia hoy y en el pasado. Yo me ajusté a las noticias de la Lombardía de aquella primera etapa; en función de los títulos, diarios, que nos llegaban. No hay en ese sentido, ninguna invención“.
Zamboni, quien es también descendiente de la Lombardía, comentó a itMisiones una de las estrategias que utilizó para brindarle realismo a su cuento: “usé el Google Maps, pensaba que la casa de los protagonistas tenía que estar sobre una avenida importante; entonces me puse a buscar un negocio, una plaza y que desde la ventaba se viera ese espacio. Miraba las cercanías, pensaba el hospital más conocido, leía mucho y también fui descubriendo la ciudad, a través de google maps pero con un objetivo, que era el relato”.
Basamentos
Si el cuento de Zamboni tuviera una hoja de bibliografía al final, seguramente estaría llena de referencias y links; nuestro entrevistado remarca la impronta que el contexto histórico comprobable le dio a su relato, inspiración de pandemia: “fue armar un cuento en una coyuntura real y muy precisa. Siempre me basé en los parámetros de ese momento, pero sin necesidad de citar fuentes, se sostiene en la documentación. Como autor uno se siente más seguro de que está aportando una versión estrecha a lo real”.
Y continuó diciendo: “uno puede crear nexos entre el hoy y el ayer; pero en una ficción que tenga basamento o tutores de realismo, una realidad que le de mayor solidez al relato, no es todo invento“. Y por otro lado, refiriéndose a sus preferencias, confesó: “a mí me gustan los finales súbitos. Que la resolución esté en la última frase, la última palabra. Que quede golpeando en la mente del lector, que sirva de reflexión. Es algo que me agrada, ahí tomo las lecciones de cuento que leímos de Horacio Quiroga, los dobles finales sobre la ultima frase que te deja expectante ¿y ahora? Es algo muy rico”.
Revisionismo histórico e inspiración
Como reflexión final, Rubén Zamboni concluyó que: “la pandemia incide y condiciona, sobre todo al principio, porque uno está metido dentro de un contexto muy fuerte que lo lleva a pensar. Y comienza a considerar qué otra situaciones ha vivido la humanidad similares a esta. Se dijo ‘es la primera vez que tenemos una pandemia’ ¿pero quiénes? Nosotros, los habitantes del siglo 21, en el 20 hubo una más pequeña, con otros ribetes; y uno comienza a retroceder, busca situaciones parecidas en el pasado. Se siente identificado con los que en el 1100 vivieron la peste negra, en el con los del 150 que tenían la antonina, en el año 5 en la guerra del Peloponesio se originó una pandemia más grandes que afectó incluso a Europa. Encontramos otros hitos negativos de la salud humana y piensa que uno es testigo de este capítulo tan particular de la humanidad, con esta contundencia. Y piensa: no soy el único, otros lo han pasado“.

