Hoy 17 de diciembre, la UNESCO reconoció al tereré como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Un día caluroso en Misiones, donde más de uno (incluyendo esta servidora) está honrando esta infusión infaltable para nuestra región. Compañero de todos los días, sencillo y leal.
De la mano de los guaraníes
El tereré fue postulado por Paraguay, pero será en honor a todos los habitantes de las extensas tierras guaraníes. Pueblos que siguen sosteniendo la costumbre de beberlo, y mediante ese ejercicio el tereré vive y revive, se mantiene y se renueva.
Los orígenes de esta infusión, son ancestrales. Al igual que el mate, es herencia guaraní. “El nombre te-re-re es una onomatopeya -como muchas denominaciones en idioma guaraní-, que imita el sonido del agua al ser sorbida desde un recipiente a través de la bombilla. Se plantea que es el ruido de los tres últimos sorbos finales de cada mate. Otras versiones destacan que el nombre es una deformación de la frase “té jere” (ronda de té), como llamaban los sacerdotes jesuitas al consumo de la bebida por parte de los indígenas guaraníes que la compartían en grupos“, según la revista Nosotros del diario ‘El Litoral’.
Es por este motivo, orígenes comunes, que Corrientes, Paraguay, Misiones y otras tantas provincias aledañas, comparten la (buena) costumbre de tomar tereré. El “tradicional” se toma con agua fría, yuyos y/o limón, con su correspondiente vaso (si es de lata, mejor) con yerba mate que puede ser canchada (una molienda más gruesa) o la clásica molienda fina. “La preparación del tereré se efectúa con arreglo a un ritual íntimo regido por una serie de códigos preestablecidos”, en palabras de la UNESCO.
Patrimonio Cultural de la Humanidad
Paraguay presentó esta candidatura bajo la identificación de “Prácticas y saberes tradicionales del tereré en la cultura del pohã ñana, bebida ancestral guaraní en Paraguay”.
Según la UNESCO “Los beneficios para la salud del pohã ñana se conocen gracias a que la sabiduría popular los ha venido transmitiendo de generación en generación”. Este tipo de costumbres, sobre todo las relacionadas a la gastronomía o modos de vida, forman parte de las tradiciones cotidianas. Es ahí donde reside su existencia, en ponerlas a andar y transmitirlas generacionalmente. La página oficial de la UNESCO, agrega que la transmisión de las prácticas tradicionales vinculadas a este nuevo patrimonio de la humanidad, se efectúan en el seno de las familias desde el siglo XVI.
Y finaliza diciendo “Desde hace algunos años está aumentando el número de personas que aprenden este elemento, pero las familias siguen siendo el principal vector de su transmisión. Esta práctica cultural fomenta la cohesión social porque el contexto espacial y temporal del consumo del tereré propicia la inclusión, la amistad, el diálogo, el respeto y la solidaridad. Además, también acrecienta la estima de las nuevas generaciones por el rico legado guaraní en los ámbitos de la cultura y la botánica”.
Ayer le tocó al chamamé y hoy al tereré. Buenas noticias para combinarlas y celebrarlas juntas.

