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Un economista misionero en la Universidad de Padova

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Los intercambios estudiantiles o las becas en el extranjero son grandes chances de crecimiento para los estudiantes. Varios misioneros han tenido la oportunidad de estudiar en otros países para estas vivencias académicas. En una notas anteriores, desde itMisiones, contamos la experiencia del genetista Sebastián Chelaliche en Bologna, en la universidad más antigua del mundo occidental. Ahora es el turno del economista Nicolás Stupiski quien contó a itMisiones su paso por la Universidad de Padova.

Un economista que se fue de Erasmus

Alejandro Nicolás Stupiski nació en Oberá hace 38 años, es licenciado en Economía de la UNaM. Actualmente, vive en Barcelona y afirmó que se encuentra un poco alejado de la vida académica, pero que siempre sigue estudiando.  Cuando vivía en Posadas se desempeñaba como profesor adjunto en la cátedra de Historia del Pensamiento Económico, en la UNaM, un área de estudios que le encanta.
Adentrándose en su experiencia en una de las universidades más antiguas del mundo occidental, contó a itMisiones que “en 2014 obtuve la beca Erasmus Mundus para estudiar una maestría en Desarrollo Local en la Universidad de Padova, en Italia. Estuve dos años ahí, salvo por dos meses que estuve en Valencia, para hacer las prácticas, las hice en una ONG que trabajaba con agricultura sostenible, mi tesis fue un estudio sobre el sistema agroalimentario de Valencia”.

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Nicolás en Venecia, la ciudad está a 40 km de Padua.

“Llegué sin saber hablar italiano, la maestría era en inglés, así que no lo necesitaba. Hice un curso de un mes, que estaba incluido en la beca, y luego me puse de novio con una chica italiana, con lo que avancé mucho en el aprendizaje del idioma. Ahora, por suerte me defiendo bastante bien. En cuanto a la parte académica, el curso estaba bastante bien, y logré captar algunas herramientas que hoy día (que estoy buscando instalarme a trabajar en Europa) me son de gran utilidad”, comentó.

Parte de una familia del “baby-boom” de Erasmus

Más allá de las cuestiones académicas, Nicolás destacó que lo más importante y productivo de la experiencia fue el hecho de que se fue solo y regreso con una familia. “Me faltaban dos meses para terminar la beca y volver a Argentina cuando nació mi hijo. Un niño Italiano de madre italiana, y seguramente un miembro de lo que se llama el baby-boom de Erasmus” expresó con humor. En referencia a esto ‘hijos de Erasmus‘, aquellos niños descendientes de las parejas formadas en el programa de intercambio universitario, un fenómeno que solamente teniendo en cuenta la primera generación ha dado nacimiento a más de un millón de nuevos europeos. Eso sí que es integración internacional.

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Nicolás y su madre en la estación de Padua luego de un año sin verse.

Nicolás no se arriesga al afirmar que la experiencia le ha cambiado la vida realmente. De igual manera, en relación con la cultura, la encontró bastante parecida a la argentina, así que no le fue difícil adaptarse. No obstante, señaló “lo que me generó un gran impacto, siendo yo un apasionado de la historia, fue el hecho de vivir en una ciudad, y un país, en el que se ven por todas partes los rastros de miles de años de historia. Edificios, costumbres, y hasta instituciones que resisten el paso de mucho tiempo”.

Las impresiones del economista en su paso por Valencia

También, el economista comentó que “he vivido, por ejemplo, en edificios que tenían más años que la ciudad donde nací. En Valencia, España, otro ejemplo, conocí una institución que lleva funcionando desde hace mil años, el Tribunal de las Aguas, que hasta el día de hoy sesiona todas las semanas para administrar la distribución del agua de riego en el sistema agrícola valenciano. El cual, por su parte, había sido diseñado y creado por los árabes cuando controlaban la región, y que sigue funcionando sin muchas modificaciones desde entonces”.

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Nicolás y su padre en una plaza en Venecia.

Hacia el final, el misionero reflexionó que “creo que el hecho de poder vivenciar cosas como estas nos da necesariamente otra dimensión de la realidad; y nos ayuda a modificar enormemente la visión del mundo. Y pienso que este tipo de aprendizaje es el más valioso que uno puede obtener en estas experiencias de viaje”. Por eso Nicolás no descarta volver el algún momento en el futuro, siempre bueno aprender en el camino.

Un economista misionero en la Universidad de Padova ultima modifica: 2021-11-17T11:45:50-03:00 da Leo Motta

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