En 1978 se creó el museo provincial Andrés Guacurarí. La institución alberga una gran tajada de la historia misionera. Posee materiales de arqueología de la prehistoria guaraní, un gran centro de documentación, un laboratorio arqueológico y un espacio dedicado a las instituciones escolares para acercar a los más chicos.
¿Quién fue Andrés Guacurarí?
En la provincia de Misiones, Andresito es considerado un héroe. Su lugar de nacimiento no está muy claro para los historiadores, algunos dicen que nació en Brasil y otros en Corrientes, Argentina. Aproximadamente el 30 de noviembre de 1778. El padre adoptivo de este personaje misionero era nada más ni nada menos que José Artigas, y nombró en 1815 a su hijo Andresito como “Comandante general de Misiones”, el equivalente a gobernador de la provincia. El historiador Felipe Pigna cuenta que la primera misión que tuvo fue la de recuperar los pueblos misioneros ocupados por los paraguayos. Eso lo llevó a cabo con un ejército de 500 indígenas, con poco armamento pero mucho conocimiento.

PhotoCredit: CC BY-NC-ND 2.0
Lo logró y en poco tiempo recuperó los territorios de Candelaria, Santa Ana, San Ignacio, Loreto y Corpus. Fue el único gobernador indígena que tuvo nuestra historia. Pigna dice que Guacurarí “abolió la servidumbre en todas sus formas y repartió tierras a los que las habían perdido. Durante su gobierno, se eliminaron del territorio bajo su jurisdicción todos los símbolos, escudos y emblemas que pervivían de la colonización española, y recobraron su vigor los cabildos de los pueblos originarios que tenían una función central en la administración del territorio fomentando la producción y comercialización de la yerba mate y la fabricación de pólvora y hasta la instalación de hornos para fabricar puntas de lanzas”
Entre historia y arqueología
En la calle General Paz al 1865 de la ciudad de Posadas está el museo provincial Andrés Guacuararí. Declarado patrimonio provincial por decreto 1.379 en mayo de 1978. Cuando se inauguró, hace 42 años contaba con colecciones donadas por Miguel Nadasdy. Con el paso del tiempo fueron adquiriendo muchas más reliquias, una de las primeras fue un libro de “catecismo” escrito en lengua guaraní donado por Nicolás Yapuguay. El mismo impreso en las reducciones de Santa María la Mayor (Misiones) en 1924. Que dicho sea de paso, la de Santa María fue la primera imprenta de toda Sudamérica, inaugurada en el 1700 por los jesuitas.

PhotoCredit: Chiara Forni
Dentro del museo la distribución de las salas es la siguiente, el primer espacio corresponde a la “Sala Jesuítico-guaraní”, allí se encuentran colecciones de hachas, puntas de lanza, fragmentos cerámicos y ánforas funerarias, correspondientes a los períodos paleolítico y neolítico. Los elementos fueron hallados gracias a trabajos arqueológicos en San Javier, Monte Carlo, Puerto Piray, Capioví,
Pueto Iguazú.
También hay un sector con manualidades hechas por guaraníes, por ejemplo canastos de diversos tamaños, elaborados por aborígenes con fibras vegetales autóctonas. Además de las reconocidas figuras de animales regionales talladas a mano, también arcos, flechas e instrumentos musicales.

PhotoCredit: Chiara Forni
Huellas actuales en el Guacurarí
En el museo hay restos que corresponden a una controversial construcción en el parque provincial Teyú Cuaré. Mucho de esta historia todavía es un mito porque la ciencia no lo ha podido comprobar aún. Existe una construcción en el medio del monte que no se corresponde con las casas de la zona en cuanto a su arquitectura, ni fue construida por los jesuitas. Es posterior, aparentemente de entre los años 30 y 50. Se dice que en esa construcción es un bunker y que allí vivió el nazi Martin Bormann. Dentro de la casa encontraron objetos de todo tipo, tazas, platos, latas, botellas, remedios, tubos con líquido adentro, monedas y otros artículos que nos hablan de un estilo de vida no tan precario. Las investigaciones continúan.

PhotoCredit: Chiara Forni
También en el museo hay talleres y diferentes eventos para la comunidad, además del espacio que tienen destinado a la gastronomía misionera y la participación en ella de las escuelas, donde los chicos aprenden a cocinar diferentes platos típicos con algunos utensilios o aparatos más antiguos y típicos.
Commenti

