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Un puente, símbolo de unión regional con impronta italiana

Puente - El atardecer sobre el puente

El Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, atraviesa el río Paraná, y conecta las ciudades de Posadas y Encarnación. Ambas fundadas, a comienzos del siglo XVII, por un padre jesuita, por el cual la estructura lleva su nombre. El pasado 2 de abril el puente cumplió treinta años de su inauguración. Su construcción fue realizada por un consorcio de empresas argentinas e italianas.

La obra de ingeniera

El paisaje ribereño de Posadas tiene como típica estampa al puente con el sol del atardecer por detrás. Para muchos representa,no solo una estructura de gran potencial comercial, sino un símbolo de unión entre ciudades consideradas hermanas. Es uno de los pasos fronterizos más transitados del país.
La construcción, al menos de la estructura principal, se desarrolló entre 1981 a 1986. De acuerdo al ingeniero Giuseppe Bertorello, director de la obra: “entre obreros, técnicos y personal administrativo trabajaron más de 500 personas, casi en su totalidad argentinos. La empresa que lo realizó era un consorcio de empresas argentinas, Impresit, Sideco, SAIUGE Argentina y EACA, yo venía de Impresit Costruzioni Italia”.

A simple vista el puente parece de una sola pieza, pero el conjunto de la obra esta compuestas por cinco superestructuras. Las cuales son el acceso carretero, el acceso ferroviario, el viaducto argentino, el viaducto paraguayo y el puente principal. Al ser partes tan distintas entre sí los métodos constructivos también fueron diferentes y complejos, involucraron desde tensores de pretensado, dovelas, obenques, hasta pilones de 100 metros de altura.
De por sí la construcción de la obra fue compleja, costó alrededor de 85 millones de dólares. Entre los materiales más significativos utilizados, con sus cantidades aproximadas, fueron: el hormigón estructural (67600 m3) y el acero (6280 toneladas). Un conjunto de materiales que forman parte de un puente sobre el río Paraná, uno de los cursos de agua más grandes del mundo con un caudal de 10.000 m3/ por segundo.

El hombre detrás del puente

Entre las más de quinientas personas que trabajaron en el puente se encuentra el ingeniero Giuseppe Bertorello. Un hombre que tuvo que recorrer un largo camino antes de llegar a dirigir una construcción tan significativa para la hermandad argentina-paraguaya.
Bertorello es un italiano, hijo de una oficial médico en la Marina Militare, que nació en la ciudad sureña de Taranto en 1946, pero se crio en Pinerolo, un pueblo norteño cercano a Turín. En 1971 se recibió de ingeniero civil en el Politécnico de Turín, al poco tiempo consiguió trabajo en una constructora de la misma ciudad. Con apenas un sueldo inicial de 156.500 liras (aproximadamente 80 € actuales) se casó y empezó a formar su familia.

Su trabajo, a los pocos meses, lo llevo a conducir la construcción del Ponte della Pistolesa, en la provincia de Biella. Una estructura de 400 metros que fue todo un desafío para sus inicios. Fue allí donde comenzó a enamorarse de la construcción de puentes. Fue ese amor que lo llevo a Nigeria, donde trabajó en el levantamiento del Third Mainland Bridge de Lagos hasta 1981.
Todo ese periplo, experiencia y pasión constructora finalmente lo hace arribar a Misiones como director de obra del futuro Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz. Él comenta que trabajar en esa obra, significó más que la realización del “puente Posadas-Encarnación”, porque representaba la unión de dos ciudades, dos países, dos culturas tan cercanas y tan lejanas. Remarcó que en ese tiempo era: “todavía bastante joven como para entusiasmarme por la complejidad técnica de esa obra y el desafío que representaba”.

Los desafíos y los significados del puente

El ingeniero comentó que hubo grandes desafíos durante la construcción de la obra, desde huelgas hasta la fuerza de la naturaleza. Entre 1982 y 1983, las crecientes del río Paraná afectaron e inundaron el aserradero Heller donde tenían las oficinas, talleres, y materiales de todo tipo para la construcción. Inclusive durante una correntada arrastró un pontón enorme donde estaban amarrados compresores y una grúa de cincuenta toneladas, incluido a obreros y técnicos.

A pesar de las dificultades, Bertorello expresa que disfrutó muchísimo participar en su construcción “porque se consiguió armar un grupo de gente joven, capaz y sobre todo entusiasta. Un privilegio, algo casi imposible de lograr y que nunca más me ocurrió eso después, por los menos de esa forma”.
El puente se inauguró oficialmente el 2 de abril de 1990. Desde entonces el ingeniero vuelve a la Argentina casi todos los años. En esos momentos, al contemplar la gran pieza de ingeniería siente que parte suyo queda en esa obra, y lo ve frente a sus ojos y eso no tiene precio.

Un puente, símbolo de unión regional con impronta italiana ultima modifica: 2020-04-20T09:15:00-03:00 da Leo Motta
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