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HISTORIAS PERSONAJES

Teresa Morchio y sus memorias de guerra

Teresa Morchio - Junto a la puerta de su estudio, dónde tiene pegada una imagen y una frase de su adorado Ernesto Sábato, a quien conoció personalmente. PhotoCredit: Sergio Alvez

La italiana Teresa Morchio de Passalacqua fue una figura importante de la cultura y la docencia en la provincia de Misiones. Llegó a Argentina en 1948, habiendo vivido la Segunda Guerra Mundial en su natal Santa Margherita.

La vida en Santa Margherita

Santa Margherita es una comuna ubicada a 32 kilómetros de Génova (Italia). En esas espléndidas playas -sobre el Golfo del Tigullio en el Mar de Liguria -solía veranear, entre otras celebridades, el actor Humphrey Bogart. Allí, en 1923,  nació Teresa Morchio, quien al iniciarse la Segunda Guerra Mundial tenía apenas 16 años.
“Los primeros tres años de la guerra no se sintieron en nuestro pueblo. Recién en 1942, comenzaron los bombardeos, el hambre y todo lo que sabemos. En ese mismo año yo me recibo de maestra y estaba por ingresar a la Universidad Nacional de Génova para estudiar Literatura. Ahí empezó a sentirse”, recodaba Teresa Morchio.

Teresa Morchio - Playa de Santa Margherita.
Playa de Santa Margherita. PhotoCredit: Carolina Ocar


“A lo largo de toda la guerra en total hubo 92 bombardeos sobre el pueblo y otros tantos sobre el mar. Mi familia tenía un almacén de ramos generales que fue bombardeado al igual que nuestra casa. Tuvimos que irnos a vivir a unos refugios en el monte. El segundo día de guerra, una flota lanzó una bomba desde el mar. Esa bomba entró al pueblo y se paró dentro de una iglesia” relató Teresa, en una entrevista concedida al cronista misionero Sergio Alvez en 2011. Ese proyectil enorme al que Teresa se refiere, hoy se exhibe dentro de la iglesia San Lorenzo –en Santa Margherita– en el mismo lugar dónde (para muchos milagrosamente) se detuvo.

Postales de guerra

Contaba Teresa, que cada noche un avión inglés sobrevolaba el mar arrojando bombas. A veces, esta nave no atacaba, pero en todo caso la presencia amenazante ponía a la población en vilo. Con el tiempo, aquel planeador fue bautizado por los habitantes con el apodo Pipo: “Cuando el avión no aparecía, terminábamos de cenar y nos preguntábamos ¿vendrá Pipo hoy o podremos irnos a dormir? Era como de la familia”.

Teresa Morchio — Almacén de ramos generales de la familia Morchio (S. Margherita).
Antes del bombardeo. Este era el almacén de ramos generales de la familia Morchio, en Santa Margherita. Fue bombardeado al igual que la casa familiar. PhotoCredit: Sergio Alvez. Archivo de Teresa Morchio.

La guerra obligó a los pobladores de Santa Margherita a pasar varios días en las trincheras anti bombas. “En el refugio, la gente se dividía en grupos. Estaban los que mataban el tiempo contando cuentos y chistes y los que rezaban día y noche. Yo en cambio, me pasaba el día sola, leyendo y estudiando materias de la universidad” recordó Teresa.

Días sin bombardeos para Teresa Morchio

“Para mí la guerra no fue impedimento para cursar la carrera. Si bien para ir a Génova había que cruzar un puente que fue destruido por las bombas, también se podía rendir exámenes libres y eso es lo que hice. Me pasé la guerra estudiando y cuando terminaban los bombardeos iba a dar clases a un escuela. Al terminar la guerra hice mi tesis sobre Plutarco (filósofo griego) y me recibí. Después seguí estudiando Filosofía en la Universidad Católica de Milán” señalaba.
Cuando la guerra llegó a su fin, a Teresa le tocó ser testigo involuntaria del ingreso de los conquistadores que llegaron para desarmar a los carabineros del pueblo.

Teresa Morchio - Estacion de S. Margherita.
Andén. Así lucía en 1942 el andén de la estación de ferrocarriles de Santa Margherita (Genova, Italia), el pueblo dónde nació y creció Teresa Morchio de Passalacqua. PhotoCrdit: Sergio Alvez. Archivo de Teresa Morchio.

“Un día iba caminando con una amiga y vemos llegar un jeep. Nos aterrorizamos porque pensamos que venían a atacar el pueblo. Bajaron cuatro hombres negros, uniformados y armados, con acento portugués. Nos preguntaron por la iglesia. Les indicamos el camino, pensando que irían a atacar a la iglesia, pero nos equivocamos. Venían a quitarles las armas a los cuatro carabineros de nuestro pueblo. Después esos hombres, que representaban a los vencedores de la guerra, entraron a la iglesia y agradecieron a Dios por estar vivos. Ese fue el final de la guerra para nosotros”.

Teresa Morchio: figura de la cultura

Ya convertida en Doctora en Filosofía y Letras, Teresa llegó a Argentina para participar del Primer Congreso de Filosofía celebrado en Mendoza en 1948. “Ahí pude conocer a una de las personas más deslumbrantes que vi en mi vida. Ella tomó la palabra en el cierre del Congreso. Parecía como si un halo de divinidad la envolvía. Tenía una energía extraordinaria, deslumbrante, quedé maravillada con esa mujer” describió refiriéndose a Eva Duarte de Perón.
Apenas un tiempo después, Teresa se radicaría definitivamente en Oberá, pueblo en el que fundó la Feria Provincial del Libro, que se celebra todos los años en la Capital del Monte. Lectora insaciable y escritora apasionada, falleció en 2016. Su hijo, Hugo Passalacqua, fue gobernador de la provincia de Misiones entre 2015 y 2019.

Teresa Morchio y sus memorias de guerra ultima modifica: 2020-11-13T09:02:19-03:00 da Carolina ocar
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