Aunque el sistema en que estamos inmersos nos impulsa al consumo desesperado y descartable, hay miles de formas de cambiar esta manera de vivir. El reciclaje es una de ellas. Tenemos urgencia de cambiar nuestro modo de vida a uno que tenga conciencia ecológica. Nos conviene. El planeta nos habla.
Reciclaje al alcance de las manos
Como siempre tenemos que empezar en nuestra casa, modificando la vida cotidiana. Con algo simple como una bolsa de tela doblada y guardada en la cartera o en la mochila puede ya ahorrarle al mundo unas cuantas bolsas de plástico. Lo bueno de la ecología es que prácticamente todo es reemplazable por algo sustentable. Las bolsas de plástico por las de tela, o el carrito de las compras, los cepillos de diente convencionales por los de bambú, las servilletas y los pañuelos descartables por los de tela. Parecen artículos vintage, evidentemente el paso de los años y nuestra “comodidad” no le benefició en nada al planeta tierra.

Reducir, reutilizar y reciclar son las tres erres que tenemos que tener en cuenta para poder pensar en un futuro mejor. Algunos de los cambios que podemos hacer son, por ejemplo, no aceptar sorbetes cuando nos los ofrecen en un quiosco, reducir el uso de bolsas plásticas (lo ideal es tener la propia siempre a mano), usar copas menstruales en vez de toallitas, y los nuevos pañales de tela en lugar de los descartables que tardan en degradarse más que una infancia. Una excelente opción es llevar con nosotros un vaso, una bombilla o sorbete reutilizable, una botella recargable. Todo lo que podamos guardar y seguir usando. Y la mejor de las ayudas es andar en colectivo, o cambiar autor por bicicleta. Parece que todo lo ecológico es económico y tiene hasta beneficiosos para la salud.
En la heladera podemos cambiar los contenedores de plástico por los de vidrio, como los frascos para guardar comida y las botellas para jugos y agua. Es tan bueno que hasta el sabor de los alimentos cambia al no estar en contacto con el plástico.
Un vecino sustentable en Posadas
Cuando las ideas de reciclaje nos quedaban cortas llegaron los de Vecino Sustentable a salvarnos de nuestra propia contaminación. Esta es una organización vecinal y super amigable con el ambiente. Una de sus iniciativas, la más famosa y usada es la “botella del amor”, consiste en una botella plástica (desde un litro hasta cinco) rellena de plásticos de un sólo uso, plásticos blandos de la vida diarias, paquetes de fideos, galletitas, envoltorios, bolsas plásticas, cepillos de dientes, film, botellas cortadas chiquititas, sorbetes, utensilios de plástico descartables, etiquetas, bandejas o recipientes de plástico, máquinas de afeitar sin la parte de metal, todo limpio y seco.

En el 2018 declararon éste proyecto de interés provincial. Es importante mediante estos proyectos concienciar a la población, y entender que ésto solo lo podemos solucionar entre nosotros, quienes lo hicimos. Y sobre todo, involucrar esta manera de vivir a los más chicos, que siempre son sensibles a las causas ambientales.
Además Vecino Sustentable se encarga de recolectar también frascos de vidrio, maples grandes de huevos, botellas de vidrio, cartón, latas, botellas de artículos de limpieza, y papel. Los puntos de recolección y horarios son diferentes según donde se viva.
Los puntos de recolección están en este momento cerrados por la pandemia, pero prontos a habilitarse nuevamente. Les dejamos acá los lugares donde pueden ir a depositar sus botellas del amor o los elementos que hayan recolectado (papel, latas, frascos, etc). Recuerden seguir las redes sociales de Vecino Sustentable para enterarse de las novedades y los horarios de atención en los puntos de recolección.

Es fundamental incorporar el reciclaje a nuestra vida, pensar antes de comprar y antes de tirar. Estamos en un momento en el que si nuestros hábitos no cambian puede que no haya vuelta atrás. Que las tres erres sean nuestro nuevo objetivo, reducir, reutilizar, y reciclar.


