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Cine de explotación: violencia, terror y fenómeno de culto

Cine de explotación - Suspiria

Sabemos que hay películas para todos los gustos, clásicas, terroríficas, de vaqueros, animadas o de suspenso. Sin embargo, hay un género que no es apto para todos los estómagos. Estamos hablando del cine de explotación, un género de culto marcado por la violencia y una moral discutible. Así, hoy nos adentraremos en este sórdido mundo del celuloide con una fuente experta en géneros populares. Además, para no desaprovechar el mes de las brujas, repasamos algunos ejemplos de películas de terror exploit de Italia, uno de los principales países exponentes del género.

Violencia, sexo y mucha… mucha sangre

Para saber más sobre el género recurrimos a Sonia Alfaya, Magister en Semiótica, docente e investigadora de la carrera de Comunicación Social de la UNaM. “El género de explotación, algo tan amado por el público como detestado por la crítica especializada, sobrevive y se multiplica a la velocidad del streaming donde encuentra cada vez más adeptos. Un público que busca emociones extremas, empaparse de sangre y violencia hace de este género, quizás el más extremo del universo cinematográfico, un objeto de culto”, comentó.

Suspira (1977) de Darío Argento, un clásico ejemplo del cine giallo, un subgénero exploit que combina suspenso y terror. Video extraído del canal de Youtube N.B

La académica dio cuenta que con este término se engloban producciones que retratan temas “moralmente inaceptables” y “socialmente escandalosos”. Tales tópicos pueden tratar sobre el asesinato, la masacre, el uso recreativo de drogas, el crimen, la delincuencia juvenil, el suicidio, la guerra, la mutilación. Incluso el canibalismo, la interracialidad, la prostitución, el abuso sexual, el secuestro, el crimen organizado, el desastre. Y pueden sumarse los accidentes de tráfico, la detonación de armas, el maltrato animal, el aborto inducido, el ocultismo y por supuesto el sexo y el erotismo. Todo ello atravesado por la violencia y la sangre.

Los antecedentes del cine de explotación

Si bien a lo largo del tiempo fue incorporando recursos estéticos y narrativos, el cine de explotación cuenta con una prolífica historia, con antecedentes que se remontan a los inicios de la cinematografía. En 1913, el film mudo Traffic in Souls mostraba ya elementos características de este género, en este caso temáticas vinculadas a la prostitución. La película generó un gran revuelo social, pues, más allá de ser calificada como una producción obscena e inmoral, generó grandes ganancias económicas. Sin embargo, su verdadero auge llegó unas décadas después”, agregó Alfaya.

Holocausto Caníbal (1982), una muestra del cine caníbal, es considerada una de las películas más polémicas de la historia. Incluso su director fue acusado legalmente de haber matado a varios animales y a los actores durante la filmación. Video extraído del canal de Youtube Teddy

Del mismo modo, la docente citó al investigador de cine norteamericano Fabián Cepeda para dar cuenta que: “mientras un alto porcentaje de la sociedad de los años ’30 y ’40 se deleitaba con las comedias de Cary Grant y Katherine Hepburn, o bailaban con Fred Astaire y Ginger Rogers, otra porción un poco menos numerosa acudía a cines específicamente acondicionados también a disfrutar, pero con otros programas. Los usuarios receptores de este material sabían cómo pasar una buena hora de su tiempo pagando por ver estas películas, aunque fueran discriminados por su dudoso gusto”.

Un cine de explotación que va con las corrientes

También, Alfaya comentó que otra característica fundamental de los filmes de explotación es que son producidos como una corriente: abarcan un periodo específico de tiempo explotando temáticas populares en ese momento y dirigiéndose a un mercado muy específico. Ejemplo de estas producciones son las del cine biker, que aparece en la posguerra dirigido comercialmente a atraer jóvenes aprovechando las subculturas nacientes de la cultura del rock y la cultura de la carretera como el rocker, el greaser, el rockabilly y el leather, fuertemente estereotipados en la cultura popular de los años 1950 y hasta los ‘70.

Demencia (1977) es otra exploit italiana con un gore tan intenso que parece realista. Durante su promoción usaron una falsa cita del legendario director Alfred Hitchcock que decía: “pensar en esta película me produce escalofríos”. Video extraído del canal de Youtube Trailerscape

“Bajo el rótulo de la inmensa producción de cine de clase B o cine Z, el género de explotación supo acompañar el ritmo de una sociedad que se tornaba cada vez más violenta con relatos que redoblaron la apuesta en cantidad de sangre en pantalla. Sobre todo a partir de los años ’60 la liberación sexual, la violencia en las calles, el consumo de drogas e incluso los asesinos en serie sirvieron de inspiración para directores de este cine. Aunque también encontraron inspiración en sucesos históricos como el nazismo, cuyas atroces acciones constituyen una subcategoría, como nazi exploitation”, resaltó la investigadora.

La formula del género y la clave en el saber popular

¿Pero a qué se debe la supervivencia del género? La académica enfatizó que con altibajos, la fórmula de este género es la eficacia para la obtención de ganancias: temáticas de violencia extrema y gratuita, erotismo, sexo explícito, humor negro, consumo, y el asesinato. “Inclusive todo tipo de relato que ahonde en los límites de la humanidad y profundice sus lados oscuros, bajo presupuesto y públicos que buscan ver cosas en la pantalla que seguramente no verían en películas de estudios consagrados. Un modo de extremar la experiencia estética y la pulsión escópica, el deseo de ver todo y más”, explicó.

Mondo Cane (1964) si bien no entra dentro del genero de terror, es el primer ejemplo de cine de explotación del subgénero mondo conformado por documentales sensacionalistas con imágenes que buscan generar un shock en la audiencia. Video extraído del canal de Youtube Andrey Mitin

Finalmente, Alfaya explicó que “en el saber popular quizás está la clave de comprensión del auge y supervivencia del cine de explotación: de carne somos afirma el dicho. Entonces, un poco de eso se trata: narrar y en el mismo acto compartir los devenires de los cuerpos, las aventuras/desventuras de la carne, las pasiones que guardan aún resquicios del tabú que horroriza al pensamiento ilustrado y abona la imaginación popular”.

Imagen de portada: Fotograma de la película Suspiria (1977) de Darío Argento. Dominio público.

Cine de explotación: violencia, terror y fenómeno de culto ultima modifica: 2021-10-21T10:13:38-03:00 da Leo Motta

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