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El beso de Klimt una obra con influencia bizantina

el beso - Rompecabezas

La mundialmente conocida obra de Gustav Klimt El beso, es un óleo de increíbles dimensiones (180 por 180 centímetros). Con ella se da inicio la época dorada del pintor, siendo en gran medida una ruptura con sus antiguos trabajos.

Los mosaicos bizantinos y el gran cambio

Para iniciar nuestro recorrido, tenemos que tener en cuenta que El beso surge en un momento muy duro para el pintor. Anteriormente Gustav Klimt, realizó los frescos que decoran el techo de la Universidad de Viena, empero los mismos fueron ampliamente criticados.  Su trabajo en general, había caído en desmedro, comenzaba a tomárselo como un pintor con tendencias vulgares.
Este juicio nacía principalmente de sus desnudos que eran considerados pornográficos o incluso excesivamente pervertidos. El pintor comienza a sentir los efectos de la crítica, el rechazo por su trabajo y la falta de reconocimiento.

El beso - San Vitale
El trabajo con los mosaicos bizantinos en San Vitale.

Sin embargo emprende un viaje a Italia, y al observar los mosaicos bizantinos de San Vitale en Ravenna, encuentra en ellos una nueva inspiración. El efecto de estos mosaicos se debe en gran medida a los fondos en dorado y verde que se vuelven una marca característica en las pinturas de Klimt.  

El equilibrio entre lo sagrado y lo erótico

Como ya mencionamos Gustav Klimt experimentaba la desazón de su trabajo en la Universidad de Viena. El agobio era tal que en una carta expone: “O soy demasiado viejo, o demasiado nervioso o demasiado estúpido, algo debe estar mal”.
No obstante, al visitar San Vitale en Ravenna, el estilo de los frescos que adornaban el lugar se volvió un aleado en sus propias obras. La tradición religiosa solía emplear los panes de oro para expresar un valor sagrado en las pinturas de los santos.

El beso - Cupula De San Vitale
El increíble trabajo en las cúpulas de la Iglesia San Vitale en Ravenna.

Gustav Klimt, asimilo la idea de los panes de oro, reabsorbió la asociación con lo sagrado y lo uso a su favor. Al pintar El beso, el erotismo o la sensualidad no están ausentes, los cuerpos de los amantes no son menos insinuantes que en otras obras, mas están al amparo de la fusión con el estilo bizantino.  

El beso: un cruce de los estilos

En el inmenso óleo podemos ver la confluencia de dos amantes que se funden en un beso. La unión se proyectas en los colores y la mata de hojas y flores que hace converger estas dos figuras, uniéndolas. Mientras, el empleo de las hojas de oro acerca la pintura al estilo de las representaciones de los santos.
Entonces vemos funcionar este contraste entre lo sagrado y el erotismo, propio del estilo de Klimt. A la par, constatamos la influencia del simbolismo, estilo que se caracteriza por alterar las imágenes, subjetivarlas  para causar un mayor impacto estético.

El beso - Imagen A Detalle Del Oleo
Aquí podemos apreciar la influencia bizantina en la obra de Klimt.

El fondo se funde en tonos apagados dando la sensación de que ambos amantes se envuelven, aislándose de lo inmediato. Asimismo los personajes son representados de forma tal que las espirales de sus trajes rompen con la dureza del fondo, y los hacen aún más próximos entre sí.

Readaptaciones de El beso

El original de Klimt se halla en el Museo Belvedere de Viena, donde con cierta regularidad se exponen muestras especiales para rendir homenaje al pintor. Un dato curioso: el museo adquirió la obra, incluso antes de estar culminada, rompiendo un récord de ventas austriaco.
Sin embargo en el mundo en general vemos numerosas manifestaciones destinadas a homenajear esta obra. Las mismas van desde un monigote gigante realizado en Guayaquil por José Salas Valdiviezo, hasta re-ediciones de menor tamaño para la venta por Lladró. También se lo ha re-interpretado con maquillaje e incluso existen múltiples versiones caricaturizadas, como Muppets, Mickey y Mini o los Simpson.

el beso - Versiones Del Beso
representación en negativo de la obra El beso, original de Klimt.

Más allá de las diferencias que existen entre las distintas versiones, es importante notar cómo pervive el germen de la idea inicial. La fusión entre lo erótico y lo sagrado aún es patente dentro de las distintas re-adaptaciones.

El beso en formato historieta, obra del argentino Guillermo Decurgez

Este historietista e ilustrador argentino Guillermo Decurgez oriundo de Rosario, se dedica a realizar distintas historietas para reconocidos diarios del país. Asimismo es autor de novelas gráficas y se mueve en el ámbito de las redes sociales y es el director de la revista Bonete.
Además realizó una representación de la obra de Klimt El beso. Transformó el escenario de la misma, actualizando el contexto y aproximando la obra a un público nuevo. Con ello probó que el arte es una metamorfosis constante.
Klimt absorbió el encanto de los mosaicos bizantinos de San Vitale en Ravenna. Así se volvió un gran exponente tanto del simbolismo como del modernismo. Y Decur –como prefiere ser llamado el historietista- transformó este afamado óleo, conservando su encanto primo, pero ofreciéndonos su propia visión de la obra.

El beso de Klimt una obra con influencia bizantina ultima modifica: 2020-07-07T08:00:00-03:00 da Fabricia Alexandra Maidana
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